viernes 26 de diciembre de 2008

NAVIDAD TAMBIÉN EN CRISIS

La navidad del 2008 no se ha vestido de Corte Inglés, ni de luces, ni de otros adornos, ni siquiera de regalos debajo del árbol. Acorde con todo este año, esta navidad, también está en crisis. Las ventas en los pequeños comercios, asi como en las grandes superfícies, no se igualan a las de navidades pasadas, aunque la publicidad siga intentándolo. Y es que este es el año de los detallitos. Han vuelto a los hogares los amigos invisibles que se gastan entre 5€ y 20€ en un regalo. Navidad ya no rinde ese homenaje al consumismo como años atrás. Sin embargo que la gente no se gaste tanto, que las comidas no sean tan copiosas, que las cestas de empresa sean más humildes, no me preocupa lo más mínimo. De hecho no me preocupa que esta navidad esté en crisis; lo que me preocupa es que lleva años en ese estado. Toda la trascendencia de esta festividad ha sido reducida a una figurita de pesebre. Santa Claus, Papa Noel o como llaméis al gordo de rojo, ha sustituido a Jesús, Aquel a quien se le debería rendir homenaje en estos días por su nacimiento, vida y obra, Aquel que nació en crisis, vivió en crisis y murió en crisis, pero que también resucitó en victoria para que tu y yo hoy podamos tener vida y vida abundante. Existe y le conozco, su nombre es Jesús de Nazaret y nació hace 2000 años y Él es quien da el verdadero sentido a la Navidad.

lunes 15 de septiembre de 2008

GUANTES: MÁS PROTECCIÓN, MENOS SENSIBILIDAD

Me pongo la bufanda, luego la chaqueta, luego los guantes. Hace frío fuera. Al menos ayer tuve frío al salir a la calle. Cojo lo que necesito y salgo del piso. Al llegar al coche e intentar coger la llave para abrir, la radio que llevo en la mano patina. Cuando la recojo del suelo veo que le falta una pieza. Se ha roto, o eso creo. Inmediatamente la localizo y la coloco en su sitio. Mientras probaba la radio dentro del coche, fui consciente de que ni siquiera había notado cómo había patinado la radio.

No era la primera vez que me sucedía al coger algo con los guantes. Pero la elección pasa por protegerme del frío o poner tener sensibilidad.

Así sucede también con nuestro corazón. A veces le ponemos un guante para protegerlo, o mejor para protegernos. Pero al mismo tiempo, perdemos sensibilidad. Pero ¿quién quiere pasar frío? No creo que nadie quiera pasar frío (decepciones, desilusiones, golpes y heridas por distintos motivos) en su corazón, pero amar, a veces, también implica sufrir. ¿Protegeré mi corazón para que no sufra, perdiendo sensibilidad? ¿o decido pasar frío, pero tener un corazón sensible a las necesidades de los demás y aún sensible a Dios?

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida. Proverbios 4:23

sábado 30 de agosto de 2008

SIN CONDENACION

Ella siempre soñó con casarse. Aún de pequeña insistía en probarse el vestido de novia de su madre. Deseaba tener una familia. Imaginaba paseos al atardecer junto a aquel que le prometería amor eterno. Ahora, estos pensamientos, eran sólo recuerdos de lo que pudo haber sido y no fue. Recuerdos que pasaban por su mente, mientras, medio desnuda, una multitud la arrastraba por las calles. No sabía como había podido llegar a tal situación. Su matrimonio no fue como ella imaginó. Ni tan bonito como en las películas, ni tan bonito como en la vida real. Y decidió empezar a descuidar su matrimonio, y decidió empezar a cuidar ese desliz. Y a cuidarse para ese desliz. Desliz demasiado habitual para llamarlo así. Pues la costumbre hizo que fuera más fácil acallar su conciencia. Conciencia que se despertaba mientras, medio desnuda, una multitud la arrastraba por las calles.

Una multitud que no entendía de razones, ni argumentos. Una multitud que condenó el desliz hecho costumbre. Una multitud que la acusó sin misericordia: "Hemos cogido a esta mujer, acostada con otro hombre que no era su marido" . La costumbre mandaba que a tales personas se las apedreara hasta morir. La multitud estaba hambrienta de justicia, aunque desnutrida de misericordia. Y buscaron al hombre que alimentara esa justicia: "Tú, pues, ¿qué dices?". Él no dijo nada. Se inclinó y escribió en el suelo. Pero le insistieron y sus palabras fueron: "El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella" . Sus conciencias dormidas por la costumbre, ahora también eran despertadas. Empezó a quedarse sola. Uno a uno, se fueron. Y Él la miró: "¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más" . Ella, que hacía unos minutos era sorprendida en su infidelidad, ahora, era sorprendida por la misericordia de aquel hombre.

"Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento". Él vino para salvar y nos muestra la misma misericordia que le mostró a aquella mujer. Su nombre es Jesús.

viernes 15 de agosto de 2008

EL PRIMERO QUE SE MANCHA ES QUIEN SE DA CUENTA

- Querría un menú normal "Big Mac", con Coca-cola y patatas de luxe.

La dependienta sirvió todo en una bandeja. También a mis compañeros. Abrimos la salsa para las patatas. Sacamos la pajita para la bebida. Empezamos a comer. Uno de ellos se ha manchado las manos. Busca algo. ¿Servilletas? No hay ninguna en la mesa y es que es lo único que no te sirven. Tienes que servirtelas tu mismo. Una vez sentado, levantarte a por ellas. Se levantó y trajo para todos. Aún sobrantes por si...

A menudo sucede esto. El primero que se mancha es quien se da cuenta que faltan servilletas. Hay una necesidad y es común. Los demás tampoco tienen. Darse cuenta es importante. Cubrir la necesidad personal también. Cubrir la del grupo, generoso. Pero, a veces, para darnos cuenta que faltan servilletas, somos nosotros los que nos tenemos que manchar. A veces, nos manchamos de dolor por una separación, por la muerte de un ser querido, por una enfermedad personal o de un familiar. A veces, nos manchamos de falta de autoestima, de orgullo, de perfeccionismo, de soledad, de ignorancia, de falta de estudios. A veces, nos manchamos de adicción, de lujuria, de adulterio, de crítica, de mentira. A veces, nos manchamos.

Darse cuenta es importante. Cubrir la necesidad personal también. Pero el mancharse, sólo va más allá en el momento que nos permite tomar consciencia que otros tendrán la misma necesidad de limpiarse, cuando se den cuenta que se han manchado, que nosotros. Mi parte: tener servilletas listas para ofrecer. Mi parte: comprender y entender la necesidad, sabiéndome manchado en más de una ocasión. Mi parte: aceptar servilletas cuando me haya manchado. Mi parte: estas y otras muchas cosas.

Cristo ha ofrecido más que servilletas, Él ha ofrecido su propia vida muriendo en una cruz por cada una de nuestras manchas, de nuestros pecados y sólo creyendo con fe es somos limpios. Aún más que limpios: justificados, santificados, aceptados, adoptados, amados... Pero debemos sabernos manchandos y debemos querer aceptar la salvación que Cristo ofrece.

miércoles 30 de julio de 2008

LLÁMAME QUE NO TENGO SALDO

Una compañía de telefonía móvil sacó al mercado, hace algunos años, una servicio que consistía en mandar un mensaje de texto que contenía este escrito: "Llámame que no tengo saldo". Esto permitía que cuando el saldo de tu móvil se agotase, pudieras avisar a cualquiera de tus contactos y fueran ellos los que te llamaran. No sé si fue útil o no. Nunca lo contraté. Por un lado, no era de la compañía que lo ofrecía. Motivo más que suficiente. Pero aún cuando hubiese sido de la compañía no hubiese creído necesitarla. Sin embargo, si creo que sería mejor como un servicio de vida.

Con el paso de los años, a medida que uno va creciendo y a veces madurando, son diversas las ocasiones en las que nos oímos u oímos a nuestros semejantes diciendo: "ya no puedo más", "tiro la toalla", "me rindo", "no vale la pena seguir luchando", "y todo esto ¿para qué?", "estoy sin fuerzas" y otras frase similares. Son casos en que nuestro saldo físico, emocional, aún espiritual, está agotado. Por medio de diferentes circunstancias creemos haber llegado al límite y puesto que, al parecer, no tenemos ese servicio a nuestra disposición ¿será que nadie podrá ofrecerme un servicio similar? En el caso de que me lo ofrezcan ¿cómo y a quién puedo mandar el sms? Acaso, cuando se termina el saldo ¿no me queda otra opción que esperar hasta la siguiente recarga? Y ¿qué si nunca llega esa próxima recarga?

Cuando nuestros recursos humanos se agotan, cuando nuestras fuerzas desfallecen, cuando nuestra esperanza en nosotros mismos y en aquellos que nos rodean desaparece, cuando ya nada hay que nosotros podamos hacer, creo firmemente, no sólo por creencia, sino también por experiencia, que podemos mandar un sms al cielo: "Llámame que no tengo saldo" o lo que sería lo mismo: "Dios actúa Tú porque yo no puedo".

Pedid y se os dará.

martes 15 de julio de 2008

NI BUENO, NI BONITO, NI BARATO

Y es que en la ciudad de Barcelona encontrar algo con esas características es realmente difícil. En cuestión de poco tiempo los precios se han colocado en una cima que a muchos les cuesta alcanzar. Sube el gasoleo, sube la comida, sube el agua, el gas... si y los sueldos, pero no proporcionalmente claro está. Y no sólo hablo del cambio de la peseta al euro, aunque el cambio literal de una moneda a otra ya supuso un aumento, si no aún de los últimos meses en los que la cuesta de Enero, no sólo se ha vuelto más difícil de subir, si no que, para algunos, esa cuesta, ahora, toca subirla todos los meses. Todo está más caro. El eslógan que antaño empezó a usarse: "Llévate más, por menos" ha invertido su orden. ¿Quién dijo que el orden de los factores no altera el producto? Es cierto, pero en su contexto. Ya que en si hablamos de compra-venta, ya sea de un servicio o un producto, te llevas menos y pagas más. Sin ir más lejos, el otro día fuí a un restaurante de comida rápida y apenas, en 4 meses, el menú ya ha subido dos euros más. Ocho euros en total por apenas medio pollo liliputiense, unas patatas y un agua de 33cl. ¿Menos es más? En la comunicación contemporánea una máxima, pero fuera de ello, menos es menos y más es más. Y ni hablemos de lo gratuïto. No sólo se paga más, por menos, si no que dar algo por nada, lejos de estilarse, es absurdo. Hay que sacar un beneficio por todo, es de necios regalar y aún más de necios aceptarlo creyendo que no habrá ninguna claúsula que me obligue a devolverlo y hasta con intereses. O así lo ven algunos y sus razones tendrán.

Sin embargo, conozco a alguien que si ha regalado algo. Su nombre es Jesús y entregó su propia vida por ti y por mi, y Él tiene el regalo de la Vida Eterna para todo aquel que decida creer en Él. Jesús si ofrece más por menos, Jesús ofreció su vida, a cambio de insultos, de palizas, de látigazos, de una corona de espinas, de burlas, de injusticias... pero lo hizo por amor a ti. Tampoco es un regalo gratuïto, pues le costó su propia vida. Pero gracias a que Él pago el precio, tu salvación está asegurada y tu deuda está cancelada. Jesús te da más por menos. Lo dio todo en esa cruz aún sabiendo que tú hoy podías rechazarle, pero también sabiendo que podías aceptarle. Él no necesita que le pagues con buenas obras, no necesita que se lo devuelvas siendo una buena persona. Sólo cree en tu corazón y confiesa con tu boca que Jesús es el Señor y serás salvo.

lunes 30 de junio de 2008

EL OTRO TETRIS

Hay un conocido videojuego llamado Tetris. Para los que no lo conocen, el juego consiste en ir realizando líneas con las piezas que van cayendo. Cada vez que se consigue una o más líneas, éstas se eliminan, de manera que sigue quedando espacio para las siguientes piezas. Hay distintos tipos de piezas que van apareciendo aleatoriamente, con una determinada forma y, a veces, éstas no encajan entre sí. Eso provoca que queden espacios libres, que deberían ser rellenados. A su vez, a medida que consigues un determinado número de líneas, pasas al siguiente nivel, que aumenta de dificultad porque la velocidad con la que caen las piezas cada vez es mayor. Y a mayor velocidad, mayor dificultad para colocar acertadamente las piezas, cosa que provoca que cada vez sean más los espacios libres y menos las piezas bien colocadas.

Hace ya algún tiempo, mientras jugaba a este juego, pude ver cierta similitud, entre este y nuestras vidas. Las piezas que van cayendo son como nuestras alegrías, nuestras penas, los problemas, las personas que conocemos... en definitiva, las diferentes circunstancias que vienen a nuestra vida. A su vez, la superación de los niveles, podría equivaler al paso de los años, puesto que cada vez, los sucesos en nuestra vida cogen mayor velocidad. Y por último tendríamos los espacios libres, vacíos, los huecos que van quedando. Y es en esto en lo que quiero hacer especial énfasis.

A menudo, quizás de manera inconsciente o puede que conscientemente, mi vida empieza a tener vacíos. Han habido piezas que no han encajado, que no las he encajado, que no las he llevado delante de Dios para que las encaje: debilidades, miedos, heridas, desobediencia… El nombre de los vacíos, cada uno sabe el suyo. Y la solución, sin ser completa, pues estamos en un proceso que dura toda la vida, es: relación íntima con Dios, tiempo con Él, horas y horas en su presencia; meditando en su Palabra, en la ley de Dios; hablándole de continuo, contando con Él, siendo agradecido, etc.

A diferencia del Tetris, la vida no es juego, aunque puedes tomartela así. Y delante de Dios, me pregunto, le pregunto: ¿cuántos huecos hay en mi vida, en mi corazón? ¿qué espacios no he llenado? ¿y cuántos no he llenado con Dios? Si me doy cuenta que hay vacíos en mi vida ¿qué pasos voy a dar para que esto no sea así?

Cuando pierdes en el Tetris te aparece: GAME OVER. Pero con Dios no, te aparece: mi misericordia es nueva cada mañana.

Este blog forma parte de:

Ir a la Web